Para tus clientes
Reservan, piden, pagan y siguen su pedido desde el celular. Les llega un aviso cuando algo cambia.
Para tus clientes o para tu equipo: turnos, pedidos, stock, cobros. La diseñamos, la programamos, la publicamos y la mantenemos. Y queda a tu nombre.
Una app para que tus clientes reserven, pidan y paguen, o una para que tu equipo cargue, controle y avise. Muchas veces, las dos.
Reservan, piden, pagan y siguen su pedido desde el celular. Les llega un aviso cuando algo cambia.
Stock, órdenes de trabajo, recorridos y fotos desde la calle. Sigue andando sin señal y se pone al día cuando vuelve.
Una app web que se instala desde el navegador, sin pasar por las tiendas. Se publica y se actualiza rápido, y manda notificaciones.
Cuando hace falta la cámara, el GPS, pagos dentro de la app o estar en App Store y Google Play.
Tres ejemplos de lo que una app resuelve. Son ejemplos, no clientes: tu negocio tiene su propia forma de trabajar y la app se hace a esa forma.
Los clientes eligen día y hora, pagan la seña con Mercado Pago y el celular les recuerda el turno el día antes.
El equipo carga el stock desde el depósito y el dueño ve qué falta y qué se vendió, desde su casa.
Los socios pagan la cuota desde la app y en la secretaría saben quién pagó sin revisar planillas.
Lo mismo que le decimos a cada cliente en la primera charla, por escrito.
Tus cuentas, tus datos, tu plata. Nada queda atado a nosotros.
Te decimos qué hacemos y cuánto cuesta, por escrito, antes de escribir una línea.
Si no hace lo que acordamos, te devolvemos la instalación.
Preferimos perder un trabajo a venderte algo que no te sirve.
Depende de cuántas pantallas tenga y con qué se conecte. Te decimos el precio por escrito antes de empezar, y la primera charla de 15 minutos no tiene cargo.
No siempre. Si tus clientes la usan de vez en cuando, una app web instalable alcanza y cuesta menos. Si necesitás la cámara, el GPS o estar en las tiendas, la hacemos nativa. Te recomendamos lo que te conviene, no lo más caro.
Tuya. Las cuentas de las tiendas, el dominio, el servidor y los datos quedan a tu nombre. Nada queda atado a nosotros.
La seguimos cuidando con un mantenimiento mensual: actualizaciones, arreglos y los cambios que tu negocio vaya necesitando.
Contanos qué querés que haga. Si no se puede hacer, te lo decimos de frente.